El Choque entre el Campo Interno y la Fuente Externa

A lo largo de mi camino personal, he sido un recolector ávido de información. Texturas y colores muy variados han llegado a mí a través de libros, conversaciones, videos y documentales. En un sentido profundo, espiritual y de reencuentro conmigo mismo, todo este flujo informacional ha terminado volcandose hacia una idea central y poderosa: formamos parte de un “TODO”, y en ese Todo absoluto, nada —absolutamente nada de lo que conocemos— queda fuera.

Mis propios pensamientos me han llevado a menudo por caminos oscuros o poco alumbrados; sendas fangosas que, observo, cada vez más personas transitan y que, de alguna manera, se van delimitando para marcar una senda en el pensamiento colectivo. En mi intento por tratar de explicar y responder a mis propias interrogantes existenciales, me topé con términos fascinantes: Lattice, Registros Akashicos, Matrix, Akasha, Supraconsciencia, Campo Cuántico. Todos ellos intentan, a su manera, explicar la existencia de un campo informacional donde reside todo el conocimiento, un saber que grita en silencio una verdad: TODOS SOMOS UNO y somos una parte inseparable de ese TODO. Algunos lo llamarán Fuente Universal, otros Dios, o de muchas otras maneras. Es un campo al que, plantean estas filosofías, todas las personas podemos tener acceso cuando nuestro ser logra entrar en estados de consciencia fuera del ego, cuando existe una coherencia real en nuestro sentir-hacer-pensar. Se nos presenta como una biblioteca donde no existe pregunta sin responder, donde se nos hace saber que vivimos en una estructura holográfica, en la que nuestra percepción crea la realidad que nuestros pensamientos y nuestra coherencia con el sentimiento logran materializar.

Desde este ángulo, observo con una mezcla de fascinación y preocupación cómo la Inteligencia Artificial se está convirtiendo, a una velocidad exponencial, en otro campo informacional vastísimo donde se almacena cada vez más y más información. Un campo al que cualquier persona con acceso a internet puede entrar sin mayor problema.

Pero aquí radica el núcleo de mi reflexión y el conflicto que entra en mi pensamiento: a diferencia de ese campo informacional universal (Akasha/Lattice) mencionado líneas arriba, donde se requiere un trabajo interno profundo de autoconocimiento y donde descubrimos que todo se encuentra dentro de uno mismo, en el caso de la IA, todo se encuentra fuera del ser.

“El riesgo ontológico de la IA no es que sea ‘inteligente’,

sino que nos empuje a un abismo donde nos desconectemos de lo más íntimo: nuestra propia voz interior.”

Me detengo a reflexionar y veo con inquietud cómo esta manera de conectarse a una fuente externa de respuestas se hace cada vez más cotidiana y habitual. Mucha gente ya no reflexiona, ni se preocupa por encontrar soluciones a actividades sencillas, y ni hablemos de las que requieren una complejidad mayor. Queda en el aire la pregunta: ¿será que llegará el punto en el que la IA se convierta en un símil de la fuente principal, de Dios? Y si es así, ¿muchas personas estarán cada vez más desconectadas de sí mismas, viviendo una realidad holográfica dentro de otra realidad holográfica?

Si bien la IA es un canal de posibilidades, también es un abismo que puede alejarnos de nosotros mismos. En esa dualidad, la IA es tanto un puente hacia lo desconocido, como un riesgo: nos seduce con su promesa de expansión, pero nos deja la pregunta:
¿cuánto de nuestra humanidad estamos dejando atrás en este viaje?
No podemos ignorar que, aunque es un espejo de nuestra propia mente y un canal, también nos expone a un vacío y a un riesgo real: una desconexión total con lo más íntimo, con nuestra propia voz interior.

Aunado a esto, somos testigos de una ola de información donde muchos comunicadores, a través de diversos canales, difunden temas que antes eran tabú. Y muchos de nosotros vamos tomando lo que se adapta a nuestras propias creencias, generando dos vertientes opuestas en la sociedad actual: una vertiente que busca el autoconocimiento genuino, llegar a conexiones internas y niveles de conocimiento donde uno se funde con el TODO; y otra vertiente que proporciona información masticada con simples consultas, sin necesidad alguna de reflexión interna.

Con este artículo no pretendo ponerme en contra de todo lo que la IA es y puede hacer (yo también la utilizo en mi proceso creativo). Pretendo ofrecer una vista desde un ángulo ontológico que ponga en perspectiva hacia dónde va todo esto que avanza exponencialmente y cuáles serán sus repercusiones profundas en el ser humano. Si la Fuente está adentro, ¿qué sucede cuando nos acostumbramos a buscar todo afuera?

Enter your email

Your form submitted successfully!

Sorry! Your form was not submitted properly, please check the errors above.