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Hay encuentros artísticos que no son casuales, sino causales. Momentos en los que te cruzas con una voz que parece articular exactamente aquello que tu alma necesitaba escuchar, aunque a veces duela. Recientemente, he tenido la fortuna de descubrir a uno de esos artistas imprescindibles: El Chojin.
Más que un cantautor o un escritor, describiría a El Chojin como un “caminante de la verdad”. Un alma maestra irreverente que utiliza el ritmo y la poesía no solo para entretener, sino para despertar conciencias. Sus letras son profundas, a menudo incómodas, porque actúan como un espejo que nos obliga a mirar esas partes de nosotros mismos que preferiríamos ignorar: nuestras inseguridades, nuestras dependencias emocionales y nuestra resistencia al cambio.

En un mundo saturado de mensajes superficiales sobre el éxito y la felicidad, encontrar a alguien que habla crudamente sobre la dualidad de la vida —sobre los túneles y las luces, sobre el sufrimiento como una realidad ineludible y la paz como una conquista diaria— es un verdadero regalo.
La canción que quiero compartir hoy es mucho más que una simple composición musical; es un himno al empoderamiento real, no al de frases hechas. Es un recordatorio brutal y hermoso de que la capacidad siempre ha estado ahí, intacta, y que la única diferencia entre el fracaso y el éxito radica en cómo nos percibimos en ese instante. Nos habla de asumir la responsabilidad de nuestra propia felicidad, de dejar de buscar validación externa y de abrazar el doloroso pero necesario proceso de reinventarse.
Quiero rendir tributo a este maestro de la palabra compartiendo, sin alteraciones, una letra que considero un verdadero manifiesto para cualquiera que esté listo para despertar. Lean estas palabras no solo con los ojos, sino con la intención de dejar morir a quien ya no les sirve ser.
A continuación, la letra íntegra:
La diferencia real
Entre el día en el que te sientes capaz
Y ese, en el que te crees que ya no puedes más
Está en cómo te sientes, no está en tu capacidad
Esa la tienes y se mantiene exactamente igual
Dudaron de mí y dudé de mí
Porque creí que ellos sabían cosas que yo no sabía
Hasta que vi, que no tenían ni idea sobre mí
Que, en frente, no se abría un camino, sino mil
Y sonreí, porque entendí
Que ahí adelante no había felicidad esperándome
Tenía que ser yo quien la llevase desde aquí
Desde ahora, desde este mismo instante
Y, olvidarme de que mi autoestima dependa de nadie
Prefiero gustarme a gustarte
Sienta bien decirlo, pero creerlo, de verdad, es aún más grande
No sabes lo que vales hasta que llegan los baches
Aprende de los planes que no salen
Un nuevo yo despierta
Un nuevo yo mejor de lo que era y con más fuerza
Un nuevo yo que acepta que hay metas que le superan
Pero, que ante el problema no se rinde, se reinventa
No se rinde, aunque sí le apetezca
Aunque dude y parezca que no merece la pena
Porque la paz no la regalan, se pelea
Contra los que están fuera, contra tu propia conciencia
Contra limitaciones y carencias autoimpuestas
Un nuevo yo despierta
Cada transformación con más pasión y más cabeza
Más sabio cuanto menos certezas
Cuanto menos se quejen y más compromiso le echa
A no esperar la vida ideal e ir a por ella
Así que, si pretendes que me rinda, ten en cuenta
Que si hay una promesa que me representa, es esta
Jamás voy a dejar de trabajar por mis ideas
Mi única meta es estar en paz con mi conciencia
Un nuevo yo despierta
El viejo yo, se me quedó pequeño
Crecí, lo siento pero ya no quepo ahí dentro
Siempre es un trauma deshacerse de lo viejo
Pero ahí lo dejo y no volveré
No hay marcha atrás en eso de cambiar e ir creciendo
El miedo al qué vendrá no va a evitar que lleguen riesgos
La vida es movimiento, o te mueves tú o te mueven ellos
Quiero pensar que puedo gestionar mis tiempos
Debo aceptar mis cambios y sacarles provecho
Debo creerme que crecer es bueno
Que lo sea o no, si soy sincero, es lo de menos
Porque no tengo elección, quiera o no, crezco
Hay luz al final, tras la luz otro túnel
Después más luz, todo es un bucle
Túneles y luces, tramos rectos, cruces, un trago amargo otro dulce
Todo se reduce a aceptar que somos dualidad
Y, hasta que no lo asumes, es normal que te frustres
Toca espabilar, las cosas ocurren
Y ocurren cuando ocurren
Te venga bien, te venga mal
Te guste o no te guste, ocurren
Pero el barco no se hunde, tú crees que sí porque cruje
Pero sigues aquí porque siempre se abren las nubes
Y no es una frase de una historia, y vacío y cutre
Es una realidad tan cierta como que se sufre
Y un nuevo yo despierta
Cada transformación con más pasión y más cabeza
Más sabio cuanto menos certezas
Cuanto menos se quejen y más compromiso le echa
A no esperar la vida ideal e ir a por ella
Así que, si pretendes que me rinda ten en cuenta
Que si hay una promesa que me representa, es esta
Jamás voy a dejar de trabajar por mis ideas
Mi única meta es estar en paz con mi conciencia
Un nuevo yo despierta